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sábado, 30 de agosto de 2014

Ayer en Siria

dedicado a los niños que mueren o quedan mutilados en los conflictos de Oriente Medio

Ayer, el viento lloró
en los balcones de mi nostalgia.
Ayer, las olas buscaron consuelo
en la arena de mi soledad.
Ayer, las detonaciones
socavaron los cimientos de las montañas

Ayer, los raptores de la quintaesencia
robaron los colores del atardecer;
y el ocaso lívido
se desvaneció en el mar de plomo.   

Ayer, los ladrones de almas
envenenaron el aire
que horada mis entrañas hoy.

Aunque quiero respirar
mi pecho se estrecha
cada vez más.

Ayer, vacía quedó la bóveda
de mi corazón;
puedo caminar dentro de él
y sentir sus paredes mustias.

Ayer, todo lo que amaba
dejó de existir.
Ayer en Siria, el tiempo se cansó
de contar los minutos de mi alma,
y la dejé caer libremente hacia arriba
girando en espiral
entre el terciopelo cristalino de las nubes.
 

Mañana, cuando llegue al edén
le contaré al Maestro Yeshua Emmanuel
lo que ustedes me hicieron hoy…
Juan Francisco Samaniego

viernes, 21 de marzo de 2014

El bosque del corazón

  El Cocobolo (Dalbergia retusa)

Fuente: GENOVART, A (2012) "La Xeremia" In: <http://www.tourism-mallorca.com/xeremiers/04canyes/20sesfustes.html> Acceso: Mar, 21 de 2014

Luego de tanto andar
atravesando las montañas
cruzando los páramos
seca la garganta
sangrantes los pies...

Una ráfaga de brisa besó mis mejillas;
el río que se desliza entre murmullos
cierra mis heridas y refresca mi alma.

Lentamente me adentro en tus dominios
tapizados de hojarasca
y me encuentro con los soldados de madera
de corazón rojo como el vino
de cuerpos hercúleos
con sus copas en forma de esfera.
Las madreselvas que crecen innumerables
me envuelven y me elevan.
El concierto de las aves
inunda de paz el bosque milenario.

Fue tan curioso no escuchar
el bullicio de las urbes
y el crujir de las fábricas en su competencia desmedida
con sus nubes de carbono
que nunca el sol visita.

Ayer, cuando la estrella maternal
abrió sus ojos
salí a buscar al odio y al rencor
y jamás los encontré.

Decidí regresar a la copa de los árboles;
cobijado de enredaderas,
tus hojas crecen sobre mi piel.
Ya no necesito más libros:
porque puedo leer tus hojas
y escribir mis versos en tu corteza áspera y gris.

Hoy al caer la noche:
escuché el sonido metálico de las hachas al ser amoladas.
Ya se acerca la turba llena de antorchas...
Ya se acerca el leñador furtivo
desesperado por cercenar
el bosque del corazón,
los árboles de la vida,
y las raíces del alma.

Por favor bosque, huyamos a un lugar seguro
donde no nos alcancen los verdugos con sus guillotinas letales.

Mejor pídele al mar que te cubra
y que arrope tu lecho con sus corales,
que las madreselvas se conviertan en algas
y poder descansar eternamente
dentro de tu corazón
rojo como el vino.
Dedicado a los árboles de Cocobolo.

¡Feliz Día Mundial de la Poesía!

Poeta Galáctico



jueves, 6 de febrero de 2014

El cóndor y la flor

Sol de Febrero - Juan Francisco Samaniego

Para Mike y Liz
Desde lo alto
respirando el perfume de las nubes
se encuentra el cóndor andino
vagando por las montañas
por las cordilleras flotando.

Aquella noche.
Un día.
En un risco muy alto
abrió sus ojos la flor de zafiro
exiliada en aquella vetusta cordillera.
Tan solo la luz de las estrellas 
la ayudan a sobrevivir.

El destino desmemoriado
de unir las almas
del cóndor y la flor
se ha olvidado

Aquella tarde.
Un día.
El cruel invierno despiadado
secuestró al sol;
el cóndor buscó refugio en los acantilados;
las noches desfilaron interminables por la
Cordillera de los Andes... y el invierno congeló a la flor
con sus pétalos de zafiro marchitados
y olvidada por el destino desmemoriado.

Más el cóndor...
tomó la decisión de arrojarse con coraje al vacío,
desplegó sus alas imponentes
y se fue a buscar la madrugada.

Aquella mañana.
Un día.
Gran Cóndor de los Andes
que con tus garras
levantas el sol de un nuevo día
que revive a la flor de zafiro abandonada.
El cóndor toma la flor
de rojo zafiro contra su corazón
quedando ambos para siempre enamorados
y volando así,
perdiéndose en el azul del amor.
Poeta Galáctico
Juan Francisco Samaniego




lunes, 18 de noviembre de 2013

La Sonrisa


Fuente: GONZÁLEZ, J (2012) "Excellence in photography" In: http://www.jorgergonzalez.com/2012/01/06/children-portraits-in-miami-by-jorge-gonzalez-photography/ Acceso: Nov, 18 de 2013

Una sonrisa no cuesta  nada y produce mucho
Enriquece a quienes la reciben,
sin empobrecer a quien la da.
No dura más que un instante,
pero su recuerdo a veces es eterno.
Nadie es demasiado rico para prescindir de ella.
Nadie es demasiado pobre para no merecerla.
Da felicidad en el hogar y apoyo en el trabajo.
Es el símbolo de la amistad.
Una sonrisa da reposo al cansado.
Anima a los más deprimidos.
No se puede comprar, ni prestar, ni robar,
pues son cosas que no tienen valor,
hasta el momento en que se da.
Y si alguna vez se tropieza con alguien
que no sabe dar una sonrisa más,
sea generoso, déle la suya.
Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa
como el que no puede dársela a los demás.
Mahatma Gandhi

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Mar del Sur

Cuando aún se erigía el firmamento
Cuando aún no tenía memoria el tiempo
Existía una sola tierra, un solo continente
eras tú la unión de todas las aguas
pero tenías congelado el corazón
el sol besó tu alma entumecida
y de la suma de tus olas, nacieron tus hijos:
Índico. Ártico. Y Atlántico.
Juntos apartaron: las cordilleras de las montañas.
Desligando a la África exótica.
De la virgen Amazonas.
Del viejo mundo ocultaste…
                         guardaste… el divino tesoro:
El nuevo mundo. Cuyos pueblos originarios
desde la noche de los tiempos, convivían
con la naturaleza sagrada, en armonía.
Hace cinco centurias
embarcado en intrépida aventura
llegó a las Américas:
Núñez de Balboa. El hidalgo. El adelantado.
Quien al arribar al istmo conoce
Entre flechas y arcabuces a Luaia
joven ingenua y soñadora
quien sería cubierta por las alas
del amor, la codicia y la traición:
una mujer llamada Anayansi…
Balboa, motivado por las historias de Panquiaco
Que hablaban sobre El Dorado
Que hablaban de un mar inexplorado
Se aventuró en osada expedición
Con nativos aliados a su misión
Y de españoles un ciento,
Por el caudaloso Chucunaque navegó
Por la selva del Darién se internó
De rodillas, a tus pies cayó
Y al verte, Mar del Sur te llamó
Desde aquel día ya nada sería igual
Impulsaste la construcción del Canal
Del progreso surgieron nuevos pensadores…
                                              Inventores y científicos
Te surcan las más importantes rutas comerciales
Y por tu tranquilidad te bautizó Magallanes
Como: ¡El Gran Océano Pacífico!
                                                                                  Poeta Galáctico
Juan Francisco Samaniego